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Cómo hacer un reportaje de investigación

Cómo hacer un reportaje de investigación

Ve a por el pez pequeño primero y habla siempre con el amargado de la fiesta

Hace unos meses publiqué por última vez en VICE España (ahora ya cerrado) un artículo de investigación sobre una supuesta estafa piramidal en España que captaba menores de edad. Soy muy obsesiva así que el periodismo de investigación es de mis ramas favoritas. Investigué durante un mes y medio y descubrí cosas bastante jugosas, aunque también cometí errores de novata que me costaron alguna que otra migaja de información.

Por supuesto, no soy experta en la materia -de eso podría hablaros mejor Agus Morales, por ejemplo-, pero creo que sería útil que alguien plasme en internet algunos trucos para no meter la pata durante el proceso de documentación y redacción de un reportaje de investigación. Hay algunos artículos en internet que dan los típicos consejos: redacta bien, acude a numerosas fuentes… Yo voy a hablar de trucos psicológicos para sacar información, infiltrarse en las trincheras de “el enemigo” o cubrirse las espaldas para que no te denuncien por difamación, por lo que me voy a referir específicamente a reportajes en los que intentas destapar alguna trama, estafa, embrollo…

¿Sí? Po enga, empezamos.

1. Planifícalo todo para no dar un paso en falso

Si la investigación que llevas a cabo es delicada y te enfrentas a posibles denuncias o a que te corten la información si te expones demasiado, lo mejor es planificarlo todo. Y eso se hace en la etapa de documentación.

Cuando investigaba a InCruises localicé a todos los miembros del club que tenían una posición de poder e intenté dibujar organigramas de sus “subordinados” para saber cómo estaban organizados sus grupos de trabajo. Resalté a dos de los tres cabecillas de España y a todos los menores de edad que encontré. Me leí todos los documentos legales de su página web para ver si estaban infringiendo la ley, y los comparé con la Ley Española. En definitiva: me sobredocumenté tanto que ya no había manera de que me colaran una mentira.

Con todo el backround que ya tenía inicié el plan:

-Preguntar a un abogado cómo podía hacer para evitar denuncias

-Infiltrarme en alguna de sus llamadas de ZOOM para comprobar si realmente reclutaban a menores (jamás usé la información que saqué de allí, y tú tampoco deberías hacerlo si decides infiltrate, puede conlleva embrollos legales).

-Mandar una oleada de mensajes para solicitar entrevistas con los miembros de la supuesta estafa, la policía, los mossos, la guardia civil, abogados y psicólogos infantiles.

Mi plan falló en los dos últimos pasos porque me precipité demasiado. Y es que el truco aquí es…

2. Ve primero a por el pez pequeño

Intenté infiltrarme en una llamada de Zoom de reclutamiento a través de uno de los cabecillas del grupo, que además había sido captado cuando era menor de edad. Como ya estaban prevenidos ante la prensa por un hilo de Twitter que habían hecho sobre ellos, me preguntó que quién era y si podía darle mi Instagram. Le dije que no y ya no me respondió más.

Así que hice lo que tenía que haber hecho desde el principio y me fui a por el pez pequeño, un chico cualquiera que me encontré por Instagram y que no tenía muchos seguidores. Estaba ilusionadísimo de que le hubiera hablado y no tardó ni dos minutos en hacer una videollamada conmigo, llamando a su mentor que, a su vez, llamó a su mentor… un niño de, supuestamente, 16 años. Y después llamaron al mismo chico con el que había hablado la primera vez y que no me había hecho caso. Se acordaba de mí, claro, así que en el momento en el que pregunté inocentemente si podía meter a mi hermana de 15 años en el chiringuito, me dijo que no… Le respondí que me habían asegurado que no pasaba nada en esa misma videollamada, que me habían dicho que ellos mismos tenían como mentor a un chaval de [supuestamente] 16 años… ¡Y me colgaron!

Así que la cagué intentando apuntar alto. Truco número uno: apunta primero al último eslabón y ve subiendo poco a poco, o tendrás a toda la cúpula a la defensiva y pronto te quedarás sin un hueco por el que asomar las narices.

3. Cúbrete las espaldas para que no te denuncien

¡Grábalo TODO! Aunque no pueda usar la información que recabé durante la videollamada, si me hubieran denunciado -o si me denuncian, que aún están a tiempo- tendría la prueba definitiva de que estaban reclutando menores. Hubiera sido un as en la manga, un +4 en el UNO…

4.Utiliza trucos psicológicos para sacar información a las fuentes

Cuando hice mis prácticas en la Voz de Galicia mi jefe me enseñó a sacar información de gente que no quería decir nada. “Insísteles, y si ves que no funciona, apela a su vanidad, o a algún punto débil”. Aunque suene maquiavélico decirlo así, lo cierto es que cuando tu trabajo consiste en hacer hablar a quien no quiere o puede, aprender trucos psicológicos para sacar información es necesario.

El primer truco sería insistir en hablar cuando una fuente no parece demasiado convencida. Quizás solo le falte un empujoncito. Hay personas que necesitan que les razones por qué deberían conversar contigo, y otras necesitas que apeles a sus sentimientos (empatía, rabia…). La persona que suele estar más dispuesta a hablar es la que se siente desplazada. En una fiesta de empresa, habla siempre con quien esté solo en una esquina, sentado y bebiendo pero sin hablar con nadie. Estará más que dispuesto a poner verde a todo su equipo si le aprietas un poco las tuercas.

Pero si se cierra en banda, se puede apelar a otras cosas. Una vez conseguí que una señora mayor aceptara posar para una foto en el periódico, aunque de primeras se negó en banda. ¿Cómo? Le dije que se maquillara y se pusiera guapa, que nuestro fotógrafo sacaba muy buenas fotos y así ella tendría un bonito recuerdo que enseñar a las amigas. Esa misma tarde se hizo la sesión (ella tenía miedo de salir fea, pero le aseguré que eso sería imposible).

Cuando investigaba a Incruises mi truco para entrevistar a los miembros más pequeños era sembrar la duda de que estaban en una estafa piramidal. Automáticamente se ponían a la defensiva e intentaban convencerme de mil maneras que no era así, que la empresa era legal. Y así llegaron a hablarme de otros miembros que eran -supuestamente- menores de edad pero que no estaban en la empresa solos, sino con el permiso de sus padres, y eso era legal.

Para entrevistar a los miembros importantes utilicé la estrategia de mostrarme profesional, pero algo ilusa. Les hice ver que yo quería saber la verdad, y que si podían convencerme de su verdad, esa sería la versión que revelaría (pero a esas alturas yo ya contaba con pruebas suficientes para no creerme nada de lo que me dijeran). Así pude entrevistarme con un hombre muy majo que me trató muy bien, pero que intentaba llevarme a su terreno sin éxito, aunque se creyera que lo estaba consiguiendo. Hacerle creer al entrevistado que te estás comiendo con patatas su historia también puede funcionar para que baje la guardia.

Por último, no te involucres emocionalmente. Pregunta siempre desde una posición de neutralidad. Parece obvio, pero es que si te enfadas y le dices a la fuente en su cara que sabes que forma parte de una estafa o un fraude, estarás perdiendo toda oportunidad de seguir con la entrevista.

Ah, y NUNCA, NUNCA hagas una pregunta comprometida al principio de una entrevista. Guárdalas para el final para que no te echen.

No te obsesiones… o sí

Al final la investigación dependerá del trabajo que estés dispuesto o dispuesta a emplear. El movimiento se aprende andando. Quizás a la primera te salga un reportaje increíble, o quizás te pase como a mí y metas mucho la pata. Pero de los errores se aprende.

No te obsesiones demasiado… O sí.

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